miércoles, 7 de noviembre de 2012

Problemón


En un desayuno informativo, esta mañana José Antonio Griñán ha dicho que él es pactista por naturaleza. El presidente andaluz y del PSOE viene a decir que el partido no tiene un problema de ideas, y que su papel tiene que ir encaminado a protagonizar grandes pactos sobre los problemas actuales.

Ante los recientes descalabros del PSOE y la incertidumbre que sembró su ambigüedad a la hora de cuestionar el liderazgo de Rubalcaba, el protagonismo de Griñán está sirviéndole de escaparate para ofrecer una serie de mensajes, a modo de ‘rumbo a seguir’ para el partido, pero sin interferir mucho (pactadamente hasta las elecciones catalanas) en el trabajo del secretario general, Rubalcaba.

La cuestión es que estos mensajes, envían una imagen de desconcierto también desde la posible vía crítica o alternativa que él pueda representar. A parte de que, como ya hemos visto, su liderazgo competidor dentro del PSOE, le viene por el hecho de no tener oposición en Andalucía, y no por demostrar una gestión excesivamente brillante.

El gran error que lleva a este citado desconcierto, es en primer lugar, no reconocer los fallos propios. Decir que el PSOE no tiene problemas de ideas, cuando ha tenido que cambiar su postura sobre qué hacer con los desahucios sólo 10 meses después de que, estando en el Gobierno y pudiendo haber tomado alguna medida, no lo hiciera, ya es un problema de ideas en sí.

Además, pretender volver a estar presente en las decisiones políticas a base de pactos, y acuerdos cerrados (con el PP, se entiende) arroja un déficit de cultura democrática que no casa con la supuesta regeneración que pretende plantear. Los pactos pueden servir en momentos puntuales pero, ¿no será más lógico pretender solucionar los problemas entre todos (los partidos, ciudadanos, etc) antes que entre el PSOE y el PP como da a entender Griñán? ¿Pactos de salón sobre el modelo territorial? ¿No habría que consultar a la gente? ¿No será más útil para un partido que pretende liderar la izquierda defender de verdad el Estado del Bienestar antes que intentar pactar con la derecha sobre algo en lo que ella no cree? ¿A qué acuerdo sobre el modelo territorial y la intención de cambiar la Constitución van a llegar con un partido (el PP) que nunca ha creído en el Estado de las Autonomías?

Por la vía del pacto con la derecha, al PSOE (y a los derechos sociales sobre todo) no le ha ido muy bien. Entonces, ¿a qué clase de suicidio juega?

Cuando un partido socialdemócrata con responsabilidad reciente de gobierno, permite que sea un partido de derechas el que llegue a adoptar medidas ‘sociales/populares’ como la de los desahucios o la Ley de Transparencia, no es que tenga un problema de ideas, es que tiene un problemón.

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