En el enésimo intento de
adentrarme en el mundo social media, community management y demás lindeces me
maté yo.
Estoy más que harto, y no pienso seguir soportándolo.
Tras casi una hora
leyendo un manual sobre herramientas para ser community manager, atormentado
por cienes de cacharros que sirven en definitiva para controlar, y orientar
comunicación al servicio de un interés en las redes sociales, llega el momento
de pararme y pensar: “pero si yo sólo quiero ser periodista, cojones”.
Llega ese momento y en
realidad, parece que sólo puedo lamentarme porque por mucho que quiera ser, el
social media resulta que es la única forma de tener acceso a algo parecido a un
trabajo. Con suerte, y mucha, mal pagado.
Pues oye, estupendo. Como
resulta que entre todos matamos al periodismo y él solito se suicidó un poco, ahora
esto es lo único que hay. Comunicación. Mucha comunicación por Internet, mucho
dinamismo, mucho emprendimiento, mucho crear identidades corporativas, branding
o no-sé-qué, mucho posicionamiento, mucho generar contenido -es mi eufemismo
favorito para lo que toda la vida ha sido vender motos como camiones, gripadas
incluso-.
¿Generar contenido?
¿Contenido de qué? ¿Para qué necesita una empresa que le generen contenido si
no es para su beneficio propio, ya sea persuadiendo de algo, lavándose la
imagen o vendiendo más bragas el siguiente mes? Y no digo que eso sea malo. Pero
¿No es publicidad de toda la vida?
Hace poco un amigo me
decía que a él le cuesta más trabajo escribir (véase generar contenido) cuando
es una obligación. Y a mi me pasa al revés. Me cuesta menos escribir cuando
tengo que hacerlo por un motivo. Cuando tengo que explicar algo, dar datos para
entender algo que ha pasado, y cuando hay una necesidad a priori de que eso sea
contado.
Me cuesta horrores tener
un blog porque yo solo, en mi casa, soy incapaz de ‘generar contenido’, sin
obligación previa, de inventarme una necesidad comunicativa. Estoy mucho más
preparado para informar de un contenido que ya está generado, como una
necesidad pública de verificación, de comprobación. Me parece que ahí está la
diferencia entre informar y generar contenido. En una, la necesidad es real y
está antes. En la segunda, la necesidad va incluida en el contenido, es el
contenido de hecho, y hay que generarlo aderezado con creatividad. Por eso me
cuesta más hacerlo sin obligación. Porque creo que como periodista, estoy
formado para informar, no para vender motos, ni gatos por liebres a través
de contenidos generados magníficamente. Se supone.
Por supuesto todo esto va
a parte de la creación artística, (literatura, que esperemos que a eso no le
cambien de nombre también).
Y la cuestión es que
cuando llego al momento de lamentarme, veo que el error de pensar que esta es
nuestra única salida o que es el futuro del periodismo, lo que pasa es que
estamos confundiendo términos.
Porque la comunicación es
una cosa y el periodismo es otra. El problema es que nos quieren hacer ver que nuestro
futuro como periodista está en comunicar a través del social media. Y si son
cosas distintas, ¿Por qué lo tenemos que hacer nosotros? Podrá ser el futuro de
la publicidad, o de quien sea. Pero no el nuestro. Podrá ser mi obligación
temporal para sobrevivir. Pero por Dios, si yo lo único que quiero es ser
periodista.
Las redes sociales no son
periodismo, no informan. Avisan, ponen en común, acercan ideas, personas,
hechos que han pasado. Pero no informan. Informar es otra cosa. Se trata de dar
claves además de transmitir hechos, se trata de interpretar, de explicar, de
contextualizar para generar una opinión pública que permita vivir en algo
parecido a la democracia. Y en 140 caracteres o un muro de facebook no cabe
nada que no esté simplificado e intencionado. Es imposible. No es que sea malo
o peor, es que es distinto. Una cosa genera opinión pública y la otra genera
opinión intencionada/privada/lo que sea. Pero no lo mismo.
Hay una cuña de la Cadena Ser (con perdón por
todos los males que se le puedan achacar), que en mi opinión resume bastante
bien por dónde va la historia. En este caso en cuanto a información política dice: “ellos
hablan, nosotros te contamos lo que dicen”. Pues eso. Que cada palo aguante su vela (que está muy de moda) y que cada uno se dedique a lo suyo, pero que no nos obliguen a creer que este mundillo es el nuestro, porque si lo es, no será como lo que se supone que hemos querido ser (periodistas, se entiende), si no como otra cosa.
Genialérrimo. Te lo cogía para publicarlo en Facebook, pero no se si va en contra del espíritu de la entrada xD. Si me das permiso lo cuelgo.
ResponderEliminarEl mundo se ha llenado de gente que no hace más que hablar de social media, SEO y geoposicionamiento y que además se cree periodista (sin serlo mínimamente) por informar sobre una marca. Belén Estebán ahora informa sobre no se qué compañía de móviles y no (JAMÁS) será periodista.
Eso no es periodismo, el periodismo es otra cosa.
Permiso concedido. Hay que destruir desde dentro, siempre. Mira Letizia, lo bien que le va ;)
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